Proyecto Harpía

La provincia de Misiones se encuentra ubicada en el extremo nordeste de la Argentina y junto al sur de Brasil y este de Paraguay componen la provincia fitogeográfica paranaense. Esta selva es una de las más australes del continente americano. Es interesante destacar que la Provincia de Misiones es atravesada por las llamadas “Sierras de Misiones” que dividen en dos la provincia formando a partir de ella interesantes afluentes, Arroyos y Ríos importantes que desembocan por el oeste al Paraná y al Este al Río Uruguay. Dentro de este ambiente se encuentran especies muy importantes como el Águila harpía (Harpía harpyja) considerada como la rapaz más fuerte y poderosa del mundo. Con una envergadura de más de dos metros, 9 kilos de peso para las hembras y hasta 6 kilos para los machos, le permite capturar grandes presas como monos y hasta gatos silvestres. Sin duda lo que más llama la atención, son el gran tamaño de sus tarsos y manos que rematan en garras poderosas.

La historia de la harpía en Misiones es muy reciente. Citada por naturalistas y aventureros en el siglo pasado, de la Harpía poco se sabía. Solo se conservaba un ejemplar hembra en el zoobalpark de la ciudad de Montecarlo en la Provincia de Misiones de la década de 1970. Pero no es solo hasta 1987 en que oficialmente se encuentra el primer nido de la especie. A partir de allí, comienzan a sucederse avistajes, se descubren otros nidos y se retiene otro juvenil que se hallaba en manos de obrajeros. Este macho es enviado también al zoo-bal-park en 1988 y es colocado con la hembra.

Haciendo un estudio de los nidos encontrados se deduce que los mismos sin excepción, se encuentran ubicados a media altura sobre los cerros y cercanos generalmente a afluentes de arroyos. Sin embargo después de esos avistajes y hallazgos, se produce un paréntesis de más 10 años sin noticias de la harpía para misiones.

En 1999 realizamos una serie de investigaciones relevamientos y encuestas con los colonos, en el área de Pozo Azul y en plena serranía, ya que habíamos acumulado una serie de datos que indicaban la presencia de al menos dos o tres nidos en esa zona. Relevados esos sitios se corrobora la existencia de un nido cuyo árbol fue cortado ex profeso, su pichón extraído y según versiones, llevado a Brasil. Los otros dos nidos no pudieron ser detectados, pero se halló evidencia de harpías adultas muertas por colonos.

Por fín en setiembre del 2003 se halla una pluma en la Reserva que la Fundación Vida Silvestre tiene junto al Arroyo Urugua-í. Evaluada, observamos que definitivamente se trataba de la primaria de un macho de harpía. Poco tiempo después, y a escasos 3.000 metros del sitio de la pluma un empleado de la firma forestal Alto Paraná, mientras estaba realizando un relevamiento topográfico sobre el arroyo Juanita, filma brevemente a una “gran águila” posada sobre un árbol. Nos envía el material y confirmamos que efectivamente se trata de un juvenil de harpía.

Se decide entonces, ingresar al área donde fue avistado el juvenil en marzo del 2004 junto a un grupo de voluntarios de la Fundación Félix de Azara. Grata fue nuestra sorpresa, cuando a solo 30 metros de donde había sido filmado en diciembre del 2003 se hallaba el pichón posado sobre un árbol y a media altura.

Así el grupo permanece cercano al sitio del hallazgo durante 15 días para efectuar observaciones sobre el desplazamiento del juvenil.

Luego de esta permanencia en el área comenzamos a efectuar ingresos periódicos y se monta un campamento permanente donde el objetivo es hallar el nido que se supone se encuentra en las cercanías.

Dado lo accidentado del terreno se dificulta el hallazgo aunque durante la búsqueda es observado reiteradamente el juvenil. Comenzamos a registrar los movimientos del mismo y así es posible determinar que nos encontramos cada vez más cerca del nido.

Afortunadamente en mayo del 2004 logramos encontrar el nido en lo alto de un gran timbó. El mismo se encontraba ubicado en una rama de considerables dimensiones y se presuponía por la cantidad de ramas que contenía el mismo de que se trataba de un nido antiguo pero activo. Lo confirmaban restos de excrementos frescos y el hallazgo de restos óseos.

A escasos metros del nido y al pié de otro árbol gigante hallamos egagrópilas y más restos óseos. Se determinaba que los mismos pertenecían a mono caí y comadreja overa como así también se hallaba evidencias de pelos de coendú.

A partir de ese momento se sumaban más voluntarios de la Fundación Félix de Azara para colaborar en el seguimiento del águila y paralelamente comenzaban las lluvias que impedían que podamos trabajar diariamente, es por ello que a fines de octubre del 2004, abandonamos el área.

Volvimos a tomar contacto con el juvenil en diciembre del mismo año, los datos obtenidos fueron muy valiosos pues se determinó cuales son los requerimientos de los pichones una vez salidos del nido. Eso nos permitió obtener información sobre sus movimientos.

Concretamente, se deben aunar esfuerzos para realizar un estudio y seguimiento de la población más austral de la especie en el mundo. La concreción del Corredor Verde Misionero es la esperanza para que la harpía, que hoy sigue íntimamente ligada a lo más profundo de nuestros montes, continúe allí para seguir sorprendiéndonos no solo a nosotros, sino también a quienes nos sucederán para poder seguir encontrando plumas de harpía, porque si seguimos encontramos plumas de harpía es porque la harpía sigue reinando en la selva de misiones.

 

Jorge Anfuso

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